Entre crisis y descomposición: los fenomenos morbosos – Héctor L. Santella y Matías O. Feito
Nuestra exploración intentará plantear dos cuestiones. ¿Hay trascendencia de la relación de fuerza? ¿Cómo pensar la transformación desde las generaciones siguientes a las derrotas en América Latina?
Por otro parte, problematizar sobre el abandono de la transformación social y la imposibilidad de formación de fuerza social.
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Revisitamos una cita muy conocida de Gramsci en la que se afirma una pegajosa frase que transita en las actuales conversaciones políticas. Nuestro interrogante es sobre su aplicabilidad en un análisis de situación, cuáles son las posibilidades de ingresar una noción problemática: “fenómeno morboso”.
Comprendemos el vínculo entre las nociones de hegemonía y crisis (hegemonía-crisis y crisis-hegemonía) en Gramsci son constantes para nuestra reflexión general. Ambas nociones se reconocen en sus funcionamientos específicos, al fin y al cabo, la hegemonía podría definirse por su transición o salida efectiva de una crisis (coyuntural, orgánica).
Al introducirnos en la noción de crisis nos interesa reintroducirnos en la dimensión tiempo social, un tiempo que da forma social. La dimensión tiempo social en los sistemas hegemónicos se manifiestan contradictoriamente como movimiento de reproducción del sistema (acumulación, permanencia, equilibración) y de ruptura (cambio, hegemonía rota, desequilibración).
Según la proposición de Gramsci, que nos trae a este rodeo:
“(…) La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados” (Gramsci 1999, T.2: 37)
El “interregno” es la peculiaridad que exploraremos, un espaciamiento donde se producen estos fenómenos. Al centrarnos en las pistas de aquello que muere (¿destruye? ¿consume? ¿agota?) es sugerente la advertencia critica de Gramsci al espantar dos grandes percepciones que tienen un anverso “apocalíptico” o “mecanicista”, y un reverso “voluntarista” o “ideologista” en la lectura de los datos y en los modos de conducción.
Aquello que “muere” toma forma en las metamorfosis de ciertas relaciones y condiciones sociales por dilucidar. El punto que proponemos es comprender esa metamorfosis de “lo viejo que muere” en lo formativo de cierta destrucción de relaciones sociales. Poniendo atención a cualquier residuo metafísico que impide un registro de la realidad, donde lo llamado “viejo que muere” seria entendido por un mero desvanecimiento que se deshace en el aire, en cenizas, sin huellas en el espacio.
El fenómeno morboso es la forma que toma “lo viejo que muere”, una de las figuras de la destrucción de relaciones sociales.

